.
artistas
mairyseth vargas
En las obras sobre papel, y en las instalaciones de Mairyseth Vargas son la línea y sus posibilidades sígnicas y dibujísticas, los elementos que le permiten penetrar y revelar los más insospechados ámbitos de lo usualmente no percibido: en las enormes estructuras físicas que se imponen como dioses en las altas construcciones urbanas; en los espacios o células diminutas de la naturaleza; en lo hecho y no hecho por el hombre. Hacer perceptible lo invisible: la música y los números; las formas de lo sólo insinuado; invertir los sentidos de lo minúsculo y lo colosal, de las dimensiones; de lo inmóvil y lo indetenible. Invertir los sentidos, asimismo, de la lógica y la comodidad de la geometría que nos señala trayectos, flechas, rutas y formas familiares; de allí sus inesperados y misteriosos espacios tramados, absurdos, imposibles. Es explorar en un terreno de líneas en el que todo es posible, pero difícil, en tanto a que debe ser inteligible y claro. Tendida sobre el manto del enredo y la maraña, está la coherencia de la tela.

Son obras en las que la línea, la forma y el contenido, el inicio, el recorrido y el fin, son tejidos con hermosa y seria textualidad. Un hilo conductor que a la vez es libre elemento y signo para el juego. Entonces, nos encontramos con otro, y mismo, mundo en la obra de Mairyseth Vargas, el de aquello considerado como “lo femenino”, representado por lo que no es escultura en el sentido pesado, inmóvil como el mármol o el bronce, con obras que se resisten a los límites volumétricos; obras generativas, perspectivas y laberintos geométricos; líneas que son tensiones; trasfondos y entramados.

Fragmento del texto “Cuando pensamos lo mirado”
Por María Elena Huizi. En torno a la Exposición Individual Tramaduras.
Galería Spazio Zero. Caracas, junio, 2007

 
.